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Los
orígenes
La Hacienda Atalaya Alta pertenece al término
municipal de Carmona, fue en sus primeros
tiempos propiedad de Don Pedro de Hoyos
y Escamilla y de su esposa Doña Apolonia
Barba. Ambos decidieron fundar a principios
del siglo XVII un “patronato para
casar a doncellas pobres, vecinas de Carmona
y un Colegio de la Compañía
de Jesús con la Escuelas de Gramática”,
otorgándose escritura de fundación
el 6 de abril de 1619. Entre los bienes
que donaron a la Compañía
se encontraba una heredad llamada San Juan
Bautista de la Atalaya que contaba con 260
aranzadas de olivo, una torre de viga, piedras
de moler aceituna, un almacén y una
bodega con más de 3.200 arrobas de
vasijas para almacenar aceite.

A partir de este momento la Compañía
de Jesús se dedico a explotar la
nueva posesión, poniendo a Padres
y Hermanos entendidos en agricultura y labor
al frente de la misma y librando cantidades
económicas para el mantenimiento,
construcción de nuevos edificios,
compra de ganado, así como la plantación
de nuevos arboles y olivos periódicamente.
En 1622 se construyo una capilla dedicada
a San Juan, acabándose de perfeccionar
siete años después, cuando
se coloco un retablo y se decoró
al fresco el interior de la misma. También
se hizo la huerta, plantándose en
ella todo tipo de arboles frutales. Se fabricó
de nueva planta una casa de teja a los gañanes
y braceros, encargados de recoger la aceituna
y de las labores del campo. Además
se aumento con la construcción de
un granero, un pajar, un lagar y una bodega
de vino.
Durante el año de 1653 se construyó
un nuevo molino, contando la Atalaya desde
ese mismo año con dos molinos de
aceite con sus correspondientes torres de
viga. Unos años más tarde,
concretamente entre 1682/83 se realizaron
un pozo encontrado de agua abundante, siendo
este interconectado con el pozo y la huerta
una gran noria.
Tras ser reconocida la Hacienda en 1698,
se vio la necesidad de efectuar una serie
de obras. En primer lugar se saco de cimiento
un cuarto de 30 varas de largo que sirviese
la planta alta de granero y de la baja de
cocina, despensa y caballerizas, realizándose
además un refectorio nuevo.
En 1706 se rodeo toda la huerta de un muro
tapial, que aún hoy en día
se conserva, eliminándose los olivos
de este sector y plantándose en su
lugar más arboles frutales para el
sustento del Colegio.
La ultima construcción que tenemos
datada de época de los jesuitas fue
la que se realizó en 1711, cuando
fue aumentada la Atalaya con una Atahona
para moler trigo, dotada de dos piedras
de moler a sangre, se repararon las torres
de viga de los molinos y se hizo un palomar
de zuritos con más de 150 parejas
de palomos.
Desde esta fecha hasta la expulsión
de la compañía de Jesús
en el abril 1767, la Hacienda de la Atalaya
alta, siguió siendo objeto de atención
de los Padres del Colegio San Teodomiro
de Carmona, realizándose obras de
mantenimiento y ampliación, comprándose
tierras colindantes y renovándose
sus olivos y arboleda, así como el
ganado. Tras la confiscación de los
bienes por parte del gobierno la Hacienda
Atalaya Alta, al igual que otras propiedades
fue puesta a la venta, pasando a manos privadas
en la siguiente década.
Antonio Martín
Pradas. Doctor en Historia del Arte.
Inmaculada Carrasco Gómez. Arqueóloga
e Historiadora.
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